Endavant o “¿Ande van?”

Quiero hablar del idioma como arma arrojadiza, que es una tendencia muy en boga en esta tierra, en Catalunya, y que generalmente utilizan con fines políticos algunos partidos de derechas, de los llamados unionistas, o sea PP y Ciutadans. Vaya por delante que soy hijo de emigrantes extremeños, nacido en Castelldefels pero con una herencia emocional muy potente de mi familia, radicada en la provincia de Badajoz. Vaya por delante que soy castellanohablante. Mi lengua materna es el castellano. El catalán, en mi infancia, no fue más que una asignatura menor en un currículum escolar cargado de horas lectivas que despreciaban el uso de la lengua catalana. O sea, en el colegio Can Roca estudié catalán con el mismo tratamiento lectivo que recibía el inglés, un idioma extranjero. Y de hecho hoy en día, cuando me pongo ante un folio en blanco, por ejemplo para escribir este artículo, de forma natural me sale expresarme en castellano.
Ahora bien, desde que tengo uso de razón, he ido viviendo progresivamente un cierto proceso de inmersión, lejos de las aulas, con la lengua catalana; hasta el punto de que ahora ya me considero bilingüe de expresión y de sentimiento. En casa, con mi mujer, hablamos en castellano pero con mis hijos hablo casi exclusivamente en catalán, y no porque ninguna norma lingüística me lo imponga, sino porque de forma natural, igual que en mi infancia crecí sólo en castellano, a partir de una cierta edad mi vida se ha ido enriqueciendo con la utilización simultánea de los dos idiomas, devolviéndole a la lengua catalana el lugar que seguramente siempre debió tener y nunca tuvo.
Me indigna que siempre sean los mismos quienes intentan rentabilizar políticamente una supuesta fractura social, provocada por una supuesta dictadura lingüística que no existe en Catalunya. Y cada vez que les escucho, obviando el uso de la lengua catalana en todas sus apariciones públicas en el Pleno municipal de Castelldefels, me acuerdo de lo que ha publicado el escritor Javier Cercas en su última novela “El monarca de las sombras”. Su madre de 80 años, extremeña con 40 años de residencia en Girona, un día acudió a un médico y al entrar por la puerta, una señora le dijo “Endavant!” y ella respondió: “Al médico”, porque entendió que le estaban preguntando “¿Ande van?”. Eso le pasó a la madre de Cercas cuando ya llevaba décadas viviendo en Catalunya. Ella misma se había obligado a vivir de espaldas a la realidad lingüística de Catalunya. Lo chocante es que haya representantes políticos de esta ciudad que opten por este camino de autolapidación del catalán en sus apariciones públicas y que sólo se acuerden del idioma catalán para utilizarlo como arma arrojadiza, a la búsqueda de un rédito político.