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Dimecres, octubre 20, 2021
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La servilleta y Da Vinci

Por Silvia López

Sé que aparentemente una servilleta y el genio da Vinci no tienen mucho que ver, pero la relación que guardan es muy grande. Todos sabemos quién fue Leonardo da Vinci (1452-1519). Ese gran genio, artista e inventor al cual le debemos entre muchas otras obras La Gioconda o La Última Cena, y entre muchos de sus inventos la bicicleta o sus máquinas voladoras. ¿Pero cómo os quedáis si os digo que también fue él quien inventó la servilleta?
Pues, creedlo porque así es. Leonardo da Vinci en el siglo XV trabajaba en la corte de Ludovico Sforza, Duque de Milán. El duque era además el mecenas de da Vinci y confiaba plenamente en sus ideas. Debido a su vida en la corte de los Sforza, presenciaba los pomposos y copiosos banquetes que se celebraban y la manera en que los comensales se comportaban en la mesa. Parece ser que no eran muy educados a la hora de compartir mesa pese a que la gran mayoría de ellos eran gente de clase alta.
Si había algo que horrorizaba especialmente a da Vinci era la costumbre impuesta por su mecenas de atar conejos a las patas de las mesas y usar el pelo de éstos para limpiarse las manos. Absolutamente desagradable. Aunque cabe decir que los conejos no sufrían ningún daño, puesto que de la mesa los llevaban a lavar.
La otra opción era limpiarse manos y cubiertos en los manteles que vestían las mesas. Más normal pero que dejaba a las lujosas mesas con un aspecto de absoluta suciedad. Ante todo esto, Leonardo pensó que debía de haber una solución para ello, y la halló. Pensó que, del mismo modo que se confeccionaban los manteles en tela, se podían hacer unos paños de tamaño más pequeño para el uso individual de cada comensal.
La idea se llevó a cabo y en uno de los banquetes que los Sforza ofrecían, se puso uno de esos paños en cada uno de los sitios donde se sentarían los invitados. Pero surgió un problema. El problema de la ignorancia, ya que no se sabía muy bien para qué servían esos paños de tela y los asistentes los usaron para cosas como sonarse la nariz o llevarse la comida allí envuelta. Ese día el mantel quedó tan sucio como siempre.
Se podría decir que da Vinci y su idea de hacer a esos ricos un poco más limpios había fracasado y él mismo así lo creyó. Pero es obvio que no fue así, porque aquí estamos nosotros en pleno siglo XXI usándolas (no todo el mundo, pero al menos un porcentaje alto de la sociedad sí).
Incluso se dice que a raíz del uso habitual de las servilletas nació el pañuelo. Al fin distinguieron sus usos, afortunadamente.

Es curioso, pero tenemos a diario en nuestras manos el invento de un gran genio y nunca le hemos dado el valor que merecía.

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