Ha sido capitana y referente dentro y fuera del campo, demostrando que el liderazgo se construye con ejemplo, perseverancia y trabajo diario.
Nastia Tarannikova, con tan solo 11 años, dio su primer paso en el mundo del rugby en el Castelldefels Rugby Union Club, animada por su tía Ainhoa, quien practicó este deporte durante un tiempo y fue quien le propuso probarlo. Lo que comenzó como una invitación terminó convirtiéndose en una trayectoria marcada por la constancia, el compromiso y el liderazgo.
Desde el primer entrenamiento se sintió parte de algo más grande que un equipo: encontró un entorno de compañerismo, esfuerzo compartido y valores sólidos. Durante sus primeros años formó parte de un equipo mixto, siendo la única chica durante un tiempo. Cuando la evolución física empezó a marcar diferencias, dio el salto al equipo femenino en cuanto la edad se lo permitió, consolidando su espacio con determinación.
Hoy, a sus 26 años, sigue vinculada al club donde empezó, aunque actualmente compite en la combinación de los equipos de Castelldefels y Cornellà bajo el nombre de CORNECRUC, un proyecto que une talento, experiencia y ambición deportiva.
Ha sido capitana y referente dentro y fuera del campo, demostrando que el liderazgo se construye con ejemplo, perseverancia y trabajo diario. En el Día de la Mujer, su recorrido simboliza la fuerza de quienes abren camino y lideran con convicción, dejando huella en cada generación que llega detrás. Su historia representa el compromiso de quienes siguen avanzando sin perder la esencia del primer entrenamiento: pasión, equipo y entrega.





