Por: Lucas Rodríguez Costantino
Viernes, dos de la tarde. Estás comiendo en tu terraza con la familia y, de repente, tienes que dejar de hablar. Un avión pasa tan bajo que casi puedes leer el nombre de la compañía en el fuselaje.
Esperas. Retomas la conversación.
Noventa segundos después pasa otro.
Y otro.
El pasado 19 de junio contamos 511 sobrevuelos sobre Castelldefels. Durante las horas de mayor intensidad, uno cada minuto y medio. Durante dieciséis horas.
El 24 de julio fueron 501.
Y hay algo todavía más inquietante: no se incumplió ninguna norma.
La regulación permite utilizar la pista que sobrevuela nuestras casas cuando las condiciones de viento lo determinan. Aquello no fue una anomalía. Fue el sistema funcionando exactamente como está diseñado.
Y ahí está el verdadero problema. No se trata únicamente de reclamar que se cumpla la normativa. Se trata de preguntarnos si la normativa que hoy consideramos aceptable sigue siendo aceptable para quienes vivimos debajo de ella.
Porque detrás de cada número hay una conversación interrumpida, un niño intentando concentrarse, una siesta que no llega, una ventana que se cierra. Hay miles de personas que, durante determinadas horas del día, viven bajo una auténtica autopista aérea.
Por eso, un grupo de vecinos hemos creado Cielo, un observatorio ciudadano gratuito y sin ánimo de lucro:
www.cielo.defels.es.
La idea es sencilla: si queremos cambiar algo, primero tenemos que poder medirlo.
Cielo registra los sobrevuelos y reúne información sobre cada vuelo, su trayectoria, altura y nivel de ruido. Y cuando detectamos situaciones que podrían ser reclamables, la aplicación facilita al ciudadano los datos necesarios para presentar una reclamación oficial.
Frente al ruido, datos.
Frente a la impotencia, información.
Frente a la resignación, participación.
Pero medir no es suficiente. Los vecinos también tenemos que hacernos escuchar.
Por eso, el 20 de septiembre estaremos en Barcelona en la manifestación bajo el lema «No a l’ampliació. Ni ara ni mai!», junto a vecinos de Castelldefels, Gavà, Viladecans, Sant Boi, El Prat y de todos los municipios afectados.
Y quiero pedirte tres cosas.
Entra en cielo.defels.es, descarga la app y úsala. Cada reclamo ayuda a construir una fotografía real del problema.
Ven el 20 de septiembre. Porque las decisiones que afectan a miles de personas también necesitan miles de voces.
Y, sobre todo, habla de esto con tus vecinos.
El 19 de junio, 511 aviones pasaron sobre nuestras cabezas.
El 20 de septiembre nosotros vamos a hacer que se escuche nuestra voz.
Porque el cielo de Castelldefels también es nuestro.


