Migrantes

En estos días en que la migración no solo se relaciona con la delincuencia, sino directamente con invasión (terribles las connotaciones bélicas y políticas que ello tiene), se agradece que el cine dedique una parte de su esfuerzo a abordar el tema desde perspectivas serenas, inteligentes, humanas, justas y realistas.


Haciendo un poco de memoria, uno recuerda aquella pequeña joya de Carlos Iglesias, “Un franco, 14 pesetas” (2006) en la que los migrantes éramos nosotros y el supuesto paraíso era Suiza; o “Las chicas de la 6ª planta” (Philippe Le Guay, 2010) con un puñado de españolas (Carmen Maura a la cabeza) en el servicio doméstico en la Francia de los años 70; y más recientemente títulos como “Iván & Hadoum”, que abordaba también el tema de las sexualidades; “La tierra de Amira” que ponía el foco en las relaciones individuales; o “El viaje al país de los blancos” narrado en primera persona por alguien que logró hablar, con conocimiento de causa, de país de acogida.


La película más reciente sobre el tema, y que asume la perspectiva de la que hablaba en el primer párrafo, se estrenó en salas el pasado 18 de septiembre, está dirigida por Xavi Puebla, se titula “Femení, singular” y es la historia de una joven mexicana, Nayeli (Vico Escorcia) que trabaja en Barcelona, en casa de Andrea (Nora Navas) haciendo las labores y cuidando del pequeño Arnau. Nayeli envía la mayor parte de su sueldo a México donde su novio está intentando montar un restaurante que le permita a ella regresar.


Me parece un acierto que la situación de Nayeli no sea tan terrible como otros muchos casos: vive en una habitación de alquiler y no parece tener más vida que la del trabajo, pero la tratan con cordialidad, el trabajo parece gustarle y no pasa grandes necesidades. A la película parece interesarle, sobre todo, aquellas contingencias que le dificultan ese pequeño progreso al que aspira, que no son grandes tragedias pero juntas provocan una vida bastante difícil (problemas que, desde luego, vale la pena no desvelar). Así, la película nos ofrece una visión realista, se esmera en no caer en lo dramático o la sensiblería, y explora, delicada pero contundentemente, un personaje muy significativo que universaliza el discurso, una mujer con la que empatizamos enseguida (Nayeli es un verdadero encanto) y a quien la vida ha obligado a buscarse un futuro lejos de su casa; todo sin estridencias, sin melodramas artificiales y con suma delicadeza. Una película pequeñita, hecha (no hay duda) desde el corazón y con una excelente actuación de Vico Escorcia. Uno de esos títulos necesarios para recordarnos que no vienen a invadirnos y que, nos guste o no, son personas y las necesitamos.
En la web de Fuera de Campo podéis escuchar la entrevista que nuestro colaborador, Xavi Marín, hizo al director y a la actriz de la película.